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Un cohete de SpaceX explota al aterrizar después de un lanzamiento de prueba

  • La nave no tripulada despegó de la base que SpaceX tiene en Texas (Estados Unidos)

  • La compañía cree que ha explotado porque la presión del tanque de combustible era demasiado baja

Tras fracasar en un primer intento, el cohete Starship de SpaceX logró despegar este miércoles desde las instalaciones de la compañía en Boca Chica, en el estado de Texas. Pero sí falló en el aterrizaje. La nave, un prototipo de una gigantesca aeronave con la que esta compañía privada aeroespacial pretende llevar a los primeros humanos a Marte, explotó justo al tocar tierra. Al parecer, la presión del tanque de combustible era demasiado baja, provocando una enorme bola de fuego.

La nave destruida en el accidente era un prototipo de 16 pisos de altura para el vehículo de lanzamiento de carga pesada que estaba desarrollando la compañía espacial privada del empresario multimillonario Elon Musk para transportar humanos y 100 toneladas de carga en futuras misiones a la Luna y Marte.

El cohete no tripulado explotó cuando aterrizó en una pista de aterrizaje después de un descenso controlado. El vuelo de prueba estaba destinado a alcanzar una altitud de 41.000 pies, propulsado por tres de los motores Raptor recientemente desarrollados por SpaceX. Pero la compañía no dejó claro si el cohete había volado tan alto.

Musk dijo en un tweet inmediatamente después del percance del aterrizaje que la "presión del tanque del cabezal de combustible era baja" durante el descenso, "causando que la velocidad de aterrizaje fuera alta". SpaceX hizo su primer intento de lanzar Starship el martes, pero un problema con sus motores Raptor obligó a un aborto automático solo un segundo antes del despegue.

La NASA otorgó a SpaceX 135 millones de dólares (unos 111 millones de euros) para ayudar a desarrollar Starship, junto con vehículos de la competencia de empresas rivales Blue Origin, la compañía espacial propiedad del multimillonario de Amazon Jeff Bezos y Dynetcis de Leidos.

Las tres compañías están compitiendo por futuros contratos para construir los módulos de aterrizaje de la luna en el marco del programa Artemis de la NASA, que exige una serie de exploraciones lunares humanas en la próxima década.