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Luchando contra la covid y pendientes del Nipah: el virus que puede provocar la próxima pandemia

  • Los expertos en virus y zoonosis del sudeste asiático alertan sobre el Nipah como candidato a protagonizar la próxima pandemia

  • Es muy letal y se contagia por contacto directo con el infectado o por el consumo de alimentos contaminados

  • Su reservorio es un tipo de murciélago que cada vez interacciona más con los humanos: ya se han detectado brotes en Bangladesh e India

Supaporn Wacharapluesadee. Esta mujer, de nombre impronunciable, ya sabía lo que se nos venía encima en enero de 2020. Y sabe también lo que se nos puede venir tras superar esta pandemia (cuando lo consigamos). Dirige el Centro de Ciencias de la Salud y Enfermedades Infecciosas Emergentes de la Cruz Roja tailandesa en Bangkok, y desde hace diez años, forma parte de "Predict", un proyecto mundial que se dedica a detectar zoonosis, enfermedades que pueden pasar de animales a humanos.

Ella y su equipo centran su trabajo en los murciélagos, que son el reservorio principal de coronavirus. Detectaron el primer caso de covid-19 fuera de China, en Tailandia, y ahora, mientras el resto del mundo todavía lidia con la covid-19, Wacharapluesadee ya está mirando hacia la próxima pandemia. Su equipo ha descubierto muchos virus nuevos, no sólo coronavirus, y ya tienen un candidato. Apunten el nombre: el virus Nipah.

Este reportaje de la BBC, que alerta de ello, explica que este nuevo virus, además, es mucho más letal que el que nos ocupa actualmente. Con una tasa de mortalidad muy alta, de entre el 40% y el 75%, tiene su huésped natural en los murciélagos, de nuevo, pero en un tipo en concreto: el que come fruta (los murciélagos frugívoros). En ellos viven y a través de ellos se transmite. La OMS ya lo incluye en su lista de los diez patógenos que presentan un mayor riesgo para la salud humana. Veamos por qué.

Por qué es tan peligroso

Explican los expertos que hay muchas razones que lo hacen especialmente preocupante, pero sobre todo dos:

  • El largo período de incubación de la enfermedad, que puede llegar hasta los 45 días. Ello hace más probable que un animal o persona infectada, sin saber que está enferma, lo propague.
  • Que se puede contagiar por contacto directo o consumiendo alimentos contaminados.

Un ejemplo de lo real que es el riesgo de una próxima pandemia provocada por este virus lo encontramos en el mercado de Battambang, en Camboya. Miles de murciélagos que comen fruta sobrevuelan el mercado defecando y orinando sobre cualquier cosa que pase debajo de ellos. Los techos de los puestos del mercado, de hecho, están cubiertos de sus heces. Dicho de otra forma, en este mercado este tipo de murciélagos entran en contacto con los humanos a diario. Con los riesgos que eso conlleva.

Veasna Duong, jefa de la Unidad de Virología del laboratorio de investigación científica Instituto Pasteur en Phnom Penh, es colaboradora de Wacharapluesadee. Y adviefrte: cualquier lugar donde los humanos y los murciélagos frugívoros estén cerca se considera un "intercambio de alto riesgo", es decir, que es muy posible que se produzca un contagio. "Este tipo de exposición podría hacer que el virus mute, lo que podría causar una pandemia", dice Duong a la BBC.

Y el problema es que esto es solo un ejemplo. Pero lo que ocurre en ese mercado ocurre a diario en otros muchos de Camboya, y de Tailandia. Y no sólo en mercados. Esta experta y su equipo han descubierto nidos de este tipo de murciélago incluso en zonas tan turísticas como "Angkor Wat", que recibe 2,6 millones de visitantes cada año. Es decir, en ése lugar hay 2,6 millones de oportunidades al año para que el virus Nipah pase de murciélagos a humanos. Si ocurriera, la globalización haría el resto, como lo ha hecho en el caso de la covid-19.

Interacción entre murciélagos y humanos

Durante años, Duong y su equipo han monitorizado a estos murciélagos y han visto que hay otros dos países que son muy importantes: Bangladesh e India. De hecho, ambos países han experimentado ya brotes del virus Nipah. Sólo en Bangladesh ha habido once, y todos relacionados con ciertas palmeras.

Han podido comprobar que, por las noches, los murciélagos infectados sobrevuelan las plantaciones de palmeras datileras y lamen el jugo que se derrama del árbol. Pero no son los únicos a los que les gusta. Los locales también lo recolectan a través de un cuenco sujeto al árbol. Es probable que los murciélagos orinen cerca del cuenco, por lo que quienes compran después un zumo recogido en esos árboles y lo consumen, pueden infectarse fácilmente. Es lo que habría ocurrido en esos 11 brotes, en los que se infectaron con el virus Nipah 196 personas: murieron 150.

En países como Camboya y Tailandia también se han detectado otras situaciones con riesgo de contagio, porque las heces de murciélago son un fertilizante muy popular. Pero lo más preocupante es que los habitantes de estas zonas no son conscientes del peligro. "El 60% de las personas que entrevistamos no sabían que los murciélagos transmiten enfermedades. Hay todavía una gran falta de conocimiento", asegura Duong.

¿Erradicar a los murciélagos?

El hecho es que si pensamos en el Nipah, la covid-19, el ébola, el SARS… el primer impulso podría ser acabar con los murciélagos. Pero no. Acabar con ellos sería mucho peor, advierten los expertos, porque juegan un papel ecológico muy importante. Y porque, entre otras cosas, mantienen a raya a los insectos, lo que revierte además en la salud humana.

Se trata, más bien, de educar a la población que convive con ellos sobre la amenaza que suponen de cara a la transmisión de patógenos con potencial pandémico. Porque el hecho es que cada vez convivimos más con ellos. La superpoblación del planeta nos ha llevado a invadir más y más zonas hasta ahora salvajes. Y la deforestación les obliga a ellos a mudarse. La interacción entre ambas especies cada vez es mayor. Y los expertos llevan años advirtiendo: las zoonosis –como la de este coronavirus actual, por ejemplo- están aumentando.

Hay países donde la destrucción de los hábitats de los murciélagos ha hecho que este tipo en concreto entre en contacto con otras especies, mucho más cercanas al ser humano. En Malasia, por ejemplo, su búsqueda de árboles frutales les llevó a asentarse en granjas en las que empezaron a convivir con cerdos. Ello generó un brote del virus Nipah que mató a 100 personas en esa zona en 1998.

Varios de los murciélagos que el equipo de Duong ha monitoreado viajan hasta 100 kilómetros por las noche en busca de fruta. Eso indica que su hábitat natural ya no existe y están buscando otros. Siempre van a encontrarlos.

La falta de financiación aumenta el riesgo

Apunten ahora otro nombre, para acabar. David Williams, jefe del Grupo de Diagnóstico de Laboratorio de Enfermedades Emergentes del Centro Australiano de Prevención de Enfermedades. Sólo unos cuantos laboratorios en todo el mundo pueden cultivar el virus Nipah y almacenarlo, para investigar con él. Pues bien, el laboratorio de alta seguridad biológica que dirige Williams es uno de ellos.

Su equipo está formado por algunos de los principales expertos mundiales en virus Nipah, y trabajan con muestras de orina de murciélago que les llegan desde Camboya. Se las envía la doctora Duong, cuando encuentra el virus Nipah en alguna de las muestras.

Ahora, junten los nombres de los tres protagonistas de esta historia: Wacharapluesadee, Duong y Williams. Porque los tres se enfrentan al mismo problema, la falta de financiación para sus proyectos. Entre otras cosas, el gobierno de Trump dejó morir el programa "Predict" tras 10 años de existencia, aunque el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, ha prometido restaurarlo.

El problema es que sin dinero, y sin una vigilancia estrecha de los murciélagos en los que habita, estos expertos consideran probable un brote de virus Nipah potencialmente catastrófico. Duong y Wacharapluesadee esperan poder seguir colaborando para combatir este virus en el sudeste asiático, y ya están tratando de conseguir fondos para ello. Pero no están en condiciones de asegurar que puedan evitar la próxima pandemia.