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Sonia Zúñiga, investigadora: "Nuestra vacuna es de las que mejor va a funcionar, será más segura y con menos efectos secundarios"

  • Zúñiga trabaja mano a mano con Luis Enjuanes, el mayor experto en coronavirus de España, y asegura que para octubre ya pueden tener un candidato a vacuna en su laboratorio, listo para comenzar los ensayos clínicos

  • Advierte esta investigadora que llegará antes -este invierno- un medicamento eficaz contra el virus que una vacuna

  • Asegura que su vacuna, al trabajar con el virus completo, será más segura y eficaz que las que salgan más rápido, y ofrecerá mejor inmunidad

Está ocurriendo algo insólito. Los científicos, acostumbrados a trabajar en el anonimato y alejados de los focos, se han convertido en los más buscados por los medios estas semanas. Todos estamos pendientes de ellos, ahora, porque nuestra vida está, literalmente, en sus manos. Nuestra vida y la forma en que la vivamos a partir de ahora. No será igual con o sin vacuna, con o sin fármaco contra el SARS-COV-2.

Porque este coronavirus nos tiene paralizados desde hace meses. De ahí la urgencia en investigar, el trabajo a destajo de todos los científicos que luchan contra él. “En cuanto acabemos la entrevista, me vuelvo a aislar en el laboratorio”, nos dice Sonia Zúñiga. Esta investigadora senior en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC.

De su laboratorio saldrá un candidato a vacuna en los próximos meses. Zúñiga lleva veinte años trabajando con coronavirus, mano a mano con Enjuanes, el mayor experto de España en este tipo de virus. Quien, por cierto, acaba de pasar la enfermedad, aunque de forma asintomática. Con ello arrancamos esta entrevista.

Pregunta: ¿Cómo estáis? ¿Y cómo os ha afectado el contagio de Enjuanes al trabajo en vuestro laboratorio?

Respuesta: Estamos todos bien. Todos somos negativos. Nos hicieron la prueba a todo el laboratorio al empezar a trabajar con esto y dimos todos negativo, menos Luis y otro chico. Nos mandaron a casa una semana, en cuarentena, tuvimos que teletrabajar pero ahora ya estamos todos en el laboratorio otra vez.

P: Sobre la vacuna, la primera pregunta es la que probablemente nos hacemos todos, porque la vacuna es como nuestra tabla de salvación. ¿Para cuándo? Porque hay dos laboratorios que ya van muy avanzados, en China y en Estados Unidos, ya están con ensayos en humanos. Pero siempre se dice que hay que esperar, al menos, un año. Se habla siempre de comienzos de 2021 como pronto.

R: China es la que va más avanzada. En su caso, sobre todo, se va a empezar a ver si es eficiente, porque ya es segura, ya se ha probado en animales y funciona. Está por ver qué pasa en humanos todavía. La de EE.UU. ha ido directa a ensayos con humanos. Está por ver qué pasa en humanos, con las dos. Pero vamos a suponer que funcionan los ensayos en fase 2. Entonces, acelerando mucho las cosas, podrían estar listas para la siguiente campaña de vacunación. Alguna de ellas o cualquier otra de las rápidas.

P: Pero por ejemplo, el Instituto Jenner, de la Universidad Oxford, dice que podría tenerla para después del verano. ¿A qué se refieren?

R: Los laboratorios pueden tener un candidato a vacuna, pero todos los ensayos clínicos en humanos, las tres fases que hay que pasar, llevan mucho tiempo. En condiciones normales, el desarrollo de una vacuna serían cinco años. Ahora, en estas condiciones, podría ser un año, o 18 meses. Las más avanzadas estarán para finales de este año o principios del que viene, pero es que no se puede dar una vacuna a humanos así como así.

Lo que sí puede haber antes es algún compuesto que funcione, algún antiviral, porque hay muchísimos estudios en marcha en todo el mundo con distintos compuestos. Sería posible que para el invierno hubiera un medicamento eficaz para este virus. Lo que veo difícil es que haya una vacuna. Tendría que ser que las más avanzadas tuvieran mucha suerte y funcionara todo muy bien.

Que haya un medicamento antiviral que funcione es bastante más realista que pensar que vaya a haber una vacuna tan pronto

P: Pero eso nos daría bastante tranquilidad. Si hubiera un medicamento, ya estaríamos en condiciones de esperar a la vacuna de otra forma…

R: Eso es. Y pensar que haya un medicamento antiviral que funcione es bastante más realista que pensar que vaya a haber una vacuna tan pronto.

P: A principios de abril, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, dijo que “existe la posibilidad de que en España se descubra la vacuna”. ¿Cuáles son los plazos de la vuestra? ¿Cuándo habría un candidato a vacuna?

R: Creemos que, si fuera todo muy bien, podríamos tener una vacuna no para este invierno sino para el siguiente. Si se pudieran hacer rápido los ensayos clínicos, que es el cuello de botella de todas las vacunas. En laboratorio podemos tener testado un candidato a vacuna en animales para octubre ya, pero luego vienen los ensayos clínicos y eso lleva tiempo, son muchos meses y eso es difícil acortarlo. También hay que tener en cuenta que si viene el virus en una segunda ola no va a ser como ahora, pensamos que va a ser mucho más flojo.

P: Para otoño ya tendríais los ensayos con animales, entonces. ¿Qué papel jugáis en lo que viene después?

R: Nosotros, como laboratorio, llegamos hasta ahí, hasta los ensayos con animales. Los ensayos clínicos con humanos los hacen compañías con experiencia en esto, porque además son muy costosos. Normalmente, son las mismas compañías que luego van a explotar la vacuna. Porque los candidatos a vacuna tienen que poder fabricarse en suficiente cantidad, cumpliendo con todas las garantías, y eso ya lo hacen las compañías.

Nuestra vacuna es de las que mejor va a funcionar, será más segura y con menos efectos secundarios que otras

P: Lo que vemos es que hay muchas formas de buscar una vacuna, muchas vías abiertas. ¿Qué diferencia a vuestro proyecto? Parece que vuestra candidata ofrecería mayor inmunidad, que sería más eficaz que las vacunas rápidas de las que hablábamos antes.

R: Nosotros nos basamos en el propio virus, en quitarle componentes que son los que hacen que dé una enfermedad severa. Nuestro candidato no va a poder dar esa enfermedad, porque va a estar atenuado, pero al presentarse al sistema inmune como un virus completo va a estimular la inmunidad igual que lo hace el propio virus. Y la respuesta inmune va a estar equilibrada.

Creemos que nuestra opción va a ser más eficaz, sí, y quizá tengamos una versión también más segura. Es de las que mejor va a funcionar. La nuestra ofrece mayor seguridad, por cómo está hecha, y menos efectos secundarios de los que podrían generar las otras vacunas.

¿Y por qué sabemos esto? Porque con los coronavirus ya tenemos la experiencia con vacunas que se hicieron para el SARS de 2002. En las que contenían solo un elemento del virus, había efectos secundarios. Se producía una respuesta inmune frente al virus, pero descompensada. Si te infectabas después, era mucho peor. Se vio que en los animales vacunados, la enfermedad era mucho peor que en los que no lo estaban. Esto ya está demostrado que pasaba con las vacunas sencillas, las que contienen solo un elemento del virus.

Si viene el virus en una segunda ola no va a ser como ahora, pensamos que va a ser mucho más flojo

P: Pero con el SARS solo se llegó a ensayar en animales. No hubo ensayos clínicos con humanos. Me imagino que eso limita mucho los resultados.

R: Exacto, al contenerse la epidemia no se llegó a fase clínica con ninguna de esas vacunas. Porque en animales, ya se vio que los resultados no eran buenos. Y lo que ocurrió, por ejemplo con la nuestra, que sí era efectiva y no producía este tipo de problemas cuando la probamos con animales, es que ya no había ningún interés en probarla en humanos. Porque se contuvo la epidemia y, de alguna manera, desapareció.

P: A pesar de que muchos científicos advirtieron entonces de que los coronavirus iban a seguir siendo un peligro, ¿no?

R: Sí. Había grupos, sobre todo en EE.UU., que llevaban mucho tiempo estudiando coronavirus en murciélagos, que son muy parecidos al SARS, y que advirtieron que había que seguir, pero se frenó. Pero esto es algo que escapa a nuestro control. El SARS, por ejemplo, llegó un momento en que se metió en la lista de agentes posibles de bioterrorismo y eso lo complicó todo mucho más. Hubo que aumentar mucho la seguridad de los laboratorios y, entre eso y la falta de financiación que había en todo el mundo, muchos laboratorios dejaron de trabajar con SARS. Pero es que todo esto escapa del control de los científicos.

Desde el punto de vista científico puedes pensar que los coronavirus son virus emergentes y seguir trabajando en ello, como hacemos nosotros. No hemos dejado de trabajar con SARS ni con MERS, y ahora trabajamos con este. Porque estamos convencidos de que los coronavirus son virus emergentes que podrían seguir viniendo y que tienen el potencial de generar pandemias. Son virus peligrosos. Hay que seguir trabajando con ellos.

P: En cualquier caso, y volviendo a la vacuna de ahora, entiendo que estamos hablando de vacunas de distintos tipos. Hay más de 100 proyectos en marcha en el mundo, cada uno atacando por un flanco. Cuando hablamos de vacuna ¿estamos hablando de varias vacunas?

R: Podría haber distintos tipos de vacuna, sí. Pero esto ocurre, por ejemplo, con la vacuna de la gripe. No hay una sola, hay varias diferentes, basadas en diferentes cosas, y se administran unas u otras dependiendo de los países donde estén aprobadas o de la efectividad que se haya visto en la población al vacunar.

Un escenario posible sería que se lograra una vacuna en un tiempo corto, para el otoño, una de las más rápidas y sencillas. Podría funcionar y empezar a usarse, pero pero luego se podría sacar una vacuna mejorada, la nuestra por ejemplo, que podría sustituir a esas en los casos en los que no funcionen. No tiene por qué haber una única vacuna perfecta y estupenda, esa es la idea.

Es lo que pasa ahora con las de la gripe. Puede haber varias que funcionen en distinto grado, e ir mejorándolas. El escenario más probable es ése. Todo es siempre mejorable, al final a lo que hay que tender es a una vacuna que te dé una inmunidad lo más duradera posible, a ser posible toda la vida. Queremos que dure el mayor tiempo posible, que no cause efectos secundarios, que funcione igual de bien en mayores que en jóvenes… Habrá que ir introduciendo una serie de mejoras, y eso pueden ser años.

los coronavirus son virus emergentes que podrían seguir viniendo y que tienen el potencial de generar pandemias. Son virus peligrosos

P: Lo que sí estamos dando por hecho es que habrá vacuna. Pero con el SARS no llegó a haber. En este caso, ¿podemos estar seguros de que la habrá?

R: Sí, eso creemos, aunque depende un poco de la situación, si te soy sincera. Creemos que sí, porque este virus es distinto al del SARS. Con ése, cuando te infectabas te ponías mal enseguida, a los pocos días, y la mortalidad era bastante más alta. Pero este es silencioso, muchos están infectados pero sin apenas síntomas, y eso hace que la posibilidad de que vuelva en invierno sea realista. Si es así, probablemente seguirá habiendo interés en desarrollar la vacuna.

Pero si fuera como en el SARS anterior, pues ahí la experiencia nos dice que el interés decae exponencialmente. Habrá que verlo. Sí tiene interés desarrollar una vacuna si sigue ahí el riesgo de una nueva oleada.

P: Son muchas más las dudas que las certezas todavía, en relación con este coronavirus, y la inmunidad es quizá la duda más importante. No está claro todavía quién genera anticuerpos, en qué medida le protegen y durante cuánto tiempo. ¿Esto afecta al desarrollo de una vacuna?

R: Podría afectar, pero es algo que todavía se está empezando a estudiar, porque es ahora el momento de hacerlo, cuando empieza a bajar la epidemia. Ten en cuenta que el virus surgió en diciembre, por eso todos estos estudios serológicos se están haciendo ahora, y no es tan fácil hacerlos. Cuando se vaya estudiando se verá lo que dura la inmunidad y cómo se genera, quiénes la generan.

Esto nos puede afectar, pero solo si tuviéramos alguna sorpresa. Porque nosotros, como expertos en coronavirus, ya sabemos la proteína que va a inducir anticuerpos neutralizantes. Otra cosa es que este virus tenga algún componente que hiciera que esa respuesta inmune no fuera eficiente, entonces no tendríamos que incorporar eso en nuestra vacuna.

Con toda esta información se podría perfeccionar la vacuna, y es una información que vamos a tener relativamente pronto. Es algo que va a ir en paralelo con el desarrollo de la vacuna y que va a dar pistas sobre cómo mejorarla, pero la base de desarrollo de la vacuna no va a cambiar.

En un par de años, conviviremos con este virus como convivimos con la gripe. Se vacunaría a la gente con más riesgo

P: Suponiendo que este coronavirus se quede con nosotros como un virus estacional más, que es lo que apuntan los expertos, la vacuna que salga adelante ¿valdría para todos los años? Porque, además, parece que este virus no muta mucho. ¿Puede que la situación, dentro de un par de años, sea parecida a la de la gripe?

R: Podría ser así, sí. Se vacunaría a la gente con más riesgo, como en la gripe. Conviviríamos con este virus como convivimos con la gripe. Es un escenario probable.

P: El SARS-COV-2 es muy infeccioso, eso ya se sabe, pero la tasa de contagio no acaba de estar clara. Están saliendo estudios constantemente, y ahora acaba de salir uno según el cual sería el doble de lo que se pensaba. Si se hablaba de una tasa de contagio de entre 2 y 3 personas, este estudio la estima en 5,7, sería el doble.

R: Bueno, nosotros somos muy prudentes con los números, no se puede saber la tasa real hasta que no se sepa cuánta gente hay realmente contagiada. Todos los números dependen de cuánta gente hay contagiada, cuántos contactos tuvieron y cuántos de esos contactos se infectaron. Mientras no se hagan estudios así, hablar de la R0 es sólo especular.

P: El elevado contagio entre asintomáticos es clave en esto. ¿Es lo que distingue a este coronavirus de otros virus? Y teniendo esto en cuenta, ¿puede haber algún día cifras reales de personas contagiadas?

R: Lo distingue de otros virus, sí. De sus primos hermanos SARS y MERS claramente, porque con ellos esto no era así. En el MERS, la tasa de asintomáticos era de un 20% pero la mayoría de la gente que desarrollaba una infección severa la desarrollaba pronto. O no te pasaba nada o, si eras de riesgo, te ponías enfermo. En este caso todavía no se sabe muy bien, pero es cierto que hay muchos asintomáticos. Hasta que no se sepa cuántos no se puede saber la tasa de contagio real del virus.

Ya están empezando a salir algunos estudios serios sobre casos reales, con todos testados. En países como Corea, por ejemplo, se están haciendo este tipo de estudios. Ahí podremos saber la tasa de contagio realmente, porque están viendo casos reales.

No puedes decir que te sale una tasa muy alta, por ejemplo, en un caso que fue muy comentado, el del crucero Diamond Princess. Estás hablando de un entorno cerrado, en el que no has tenido ninguna medida de prevención, no has testado por PCR, y no sabes cómo ha sido la vía de contagio. Es un caso concreto con unas condiciones muy concretas, esa tasa de contagio no es un número fiable ni extrapolable. Cualquier número, los números de verdad, se verán al final de la epidemia.

Hasta que no se sepa cuántos asintomáticos hay, no se puede saber la tasa real de contagio del virus

P: Sí parece más claro otro asunto, la forma en que el virus mata. La tormenta de citoquinas parece estar detrás de casi todas las muertes causadas por este coronavirus, algo así como una respuesta descontrolada y desproporcionada de nuestro sistema inmune. Pero no está claro todavía por qué ocurre en unos enfermos y en otros no. Conociendo cómo funciona este virus ¿se puede apuntar alguna explicación? ¿Es algo que ocurre en otros virus?

R: Es algo que en coronavirus ya sabemos que es así, ocurre en todos los coronavirus. En este no se sabe todavía por qué ocurre en unos enfermos y en otros no, no se sabe si es por algo del paciente o del virus. Pero este mecanismo ya lo hemos visto en otros. El SARS, cuando mata o causa una enfermedad severa, no es porque haya muchos virus en los pulmones, es porque genera una respuesta del organismo descontrolada, tanto que el organismo no puede recuperarse de ella. Puede llegar un momento en el que ya no haya virus, pero la respuesta del organismo es tan brutal que te mueres.

Por eso es tan importante que las vacunas den respuestas equilibradas, porque si no, puede suceder esto cuando se encuentran con el virus de verdad. Podría suceder una inflamación descontrolada, este tipo de cosas… Lo importante es que en la respuesta inmune que genere la vacuna todo esté en su justa medida. Por eso, cuantos más componentes lleve la vacuna, mejor.

P: Antes has dicho que este coronavirus es sigiloso, y los científicos os habéis referido a él también como inteligente, o buen estratega, porque mata poco y se transmite mucho. ¿Cuál sería el perfil del SARS-COV-2?

R: Lo fundamental que lo distingue de otros es eso, precisamente. Ya está muy a gusto entre la población humana. La capacidad de infectar al individuo sin producirle apenas síntomas, para que pueda seguir haciendo su vida y dispersar el virus, indica que es un virus que sabe cómo sobrevivir entre humanos. Los virus que matan no pueden hacer esto. Si matas al hospedador, no te diseminas. Este virus es de los más listos.

P: ¿Y siempre suele ser así? ¿Los más infecciosos son menos letales?

R: Depende. No siempre. Pero en general sí. Los que se transmiten con más facilidad no tienen por qué ser los más mortales, como ocurre en este caso.

Es un virus que sabe muy bien cómo sobrevivir entre humanos, es de los más listos

P: Vuestro laboratorio lleva décadas investigando con coronavirus, más de 30 años. Para la población en general, esta pandemia ha sido algo inesperado, pero para vosotros imagino que no. ¿Era previsible que ocurriera algo así ahora?

R: Podía pasar, sí. No nos sorprendió, obviamente. Tuvimos el SARS, luego el MERS, y ahora esta. Y sabiendo además que los murciélagos están llenos de coronavirus de este tipo, y que vuelan por todo el mundo y que en algún momento podían entrar en contacto con otros animales y con los humanos, pues no nos sorprende.

Nosotros trabajamos también con coronavirus porcinos, y desde 2013 hasta 2017 han aparecido cuatro, por ejemplo, que no han pasado al humano pero han generado pérdidas económicas grandísimas. El hecho de que los coronavirus emerjan y causen problemas en su hospedador es lo más normal del mundo, son virus emergentes con potencial pandémico. Pueden aparecer en cualquier momento y provocar una epidemia.

P: Pero esta pandemia no es igual que las del SARS y el MERS, no es una más…

R: Lo que no pasaba con SARS y MERS es es que individuos asintomáticos diseminaran tanto, eso es lo que está haciendo más difícil controlarla. En las otras, además, enseguida se encontró al hospedador intermedio y se controló la epidemia. Aquí no se conoce la fuente animal, y además que hay una tasa muy grande de asintomáticos facilita su diseminación, por eso está siendo diferente.

P: ¿Se aprendió lo suficiente del SARS y el MERS para enfrentarnos mejor a este?

R: Sí, sobre todo los países que lo sufrieron. China ahora ya estaba más preparada, enseguida identificaron el patógeno y liberaron la información, ya sabían lo que podía ser esto. El resto del mundo, pues unos estaban mejor preparados que otros. La sorpresa, incluso en China, ha sido lo de los asintomáticos, eso ha sorprendido a todo el mundo.

Muchos de los antivirales que se están probando ahora ya se estaban estudiando con SARS y MERS. Si no hubiera habido nada de investigación en este tipo de coronavirus, sí nos habría pillado completamente por sorpresa y no sabemos cómo habría sido.

P: Todos los expertos advierten de que habrá más pandemias con otros virus, pero no es fácil hablar de plazos. ¿Serán en este siglo? ¿Nos tocará volver a pasar por algo así?

R: Eso no se puede saber nunca. Epidemias globales ha habido varias y seguirá habiendo. La siguiente que se esperaba era de gripe y ha venido un coronavirus, igual la siguiente que venga sí es de gripe. Es muy difícil de saber cuál va a ser la siguiente. Pero ahora es más fácil, en este mundo tan conectado, que se extienda un patógeno por más lugares del mundo que antes. No es que salgan virus más frecuentemente, sino que ahora se extienden más fácilmente.

Un ejemplo: el último brote de ébola. Fue más grave porque se extendió a ciudades. Antes, los brotes se limitaban a poblaciones pequeñas. Esto, lo pones en escala mundial y ocurre lo mismo con cualquier patógeno.

P: ¿Y qué hay de la posibilidad de que en algún momento llegue un “supervirus” muy letal y contagioso? Algunos científicos alertan de ello.

R: Yo eso lo veo difícil, sinceramente. Los virus, para poder transmitirse mucho, necesitan no matar a los hospedadores. Si un virus es muy severo, como el SARS -que tuvo una mortalidad media del 10%, bastante más alta que este- casi todos a los que infectaba eran graves, ingresaban en un hospital. Eso hacía más complicado que se extendiera entre el resto de personas. Lo veo complicado. No es descartable, nunca se sabe, pero con lo que sabemos hasta ahora, yo lo veo complicado.

No es que ahora salgan virus más frecuentemente, es que ahora, en este mundo tan conectado, se extienden más fácilmente

P: Al comienzo de marzo, dos semanas antes de que se decretara el estado de alarma, Enjuanes, Sola y Zúñiga escribieron un artículo para la Sociedad Española de Virología en el que se alertaba sobre lo que estaba ocurriendo. Ese artículo acaba así: “La historia de la medicina nos ha demostrado que el resultado final de la batalla entre virus y personas normalmente resulta en la protección frente a los virus”. Con este coronavirus, ¿cuántas batallas nos quedan por delante para quedar protegidos?

R: No lo sé. Probablemente esta epidemia de ahora se va a controlar, con un poco de suerte habrá medicamentos pronto para tratarla, si hay una nueva ola este invierno tendremos más armas para lucha contra el virus. No hay que descartar que siga habiendo más batallas, pero como con la gripe: son batallas que se luchan cada invierno, y cada invierno se ganan. Esta batalla también la vamos a ganar.