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"El teletrabajo funciona pero la gente se siente más sola": los expertos hacen balance de un año en remoto

  • Varios expertos repasan los errores y aciertos de los últimos 12 meses en los que millones de personas han trabajado desde su casa

  • "Hemos demostrado que tenemos capacidad y voluntad de superación, hemos afrontado esta situación con éxito y con dolor", asegura una experta en teletrabajo

“Con tanto teletrabajo la gente tiene más ansiedad y se siente más sola”, explica Mireia las Heras. Esta  profesora del IESE y directora de Investigación del Centro Internacional Trabajo y Familia asegura que todo eso es “fruto de la pandemia”. Aun así esta experta considera que el trabajo en remoto “es una modalidad fantástica, factible y muchos procesos se pueden adaptar a esta situación”.

Las Heras junto a otra experta en teletrabajo y directora de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), Arancha de las Heras, ponen nota para NIUS a este año en el que millones de empleados se han visto obligados a desarrollar su actividad profesional desde casa. Y repasan los aciertos y los errores justo cuando se cumplen 12 meses desde el coronavirus obligó a muchos trabajadores a abandonar la oficina físicamente.

Pregunta: Echando la vista atrás, ¿España estaba preparada para el teletrabajo? ¿Qué nota pondría?

Arancha de las Heras García (AHG): Tecnológicamente muchas empresas sí que estaban preparadas pero las que no estaban preparadas eran las personas trabajadoras y sus domicilios. Especialmente en los momentos de confinamiento era difícil separar los tiempos de trabajo con la atención de niños y mayores. Yo le pondría un notable: notable ha sido el esfuerzo de todos por adaptarnos a la nueva situación.

Mireia Las Heras (MH): No lo estaba. Prueba de ello es que muy pocas personas lo estaban haciendo. Las empresas no tenían protocolos, no estaban preparadas en ciberseguridad, no tenían planes de cómo iban a afrontar esas personas el trabajo en remoto, cómo proveerles de los recursos necesarios. Pero hemos demostrado que tenemos la capacidad y la voluntad de superación. Hemos afrontado esta situación con éxito y con dolor.

Yo le pondría un notable, la gente ha hecho un gran esfuerzo y los resultados han sido positivos para lo difícil que ha sido la situación. Ahora nos queda el gran reto de volver a un tablero distinto al que estábamos.

P: ¿Qué hemos aprendido?

AHG: Teletrabajar no es solo desplazar a la persona a su domicilio, sino que es necesario un cambio organizativo: gestionar los trabajos por proyectos y objetivos, contar con las herramientas adecuadas, formar a la persona trabajadora en estas herramientas y también en materia de prevención de riesgos laborales.

Para que funcione el teletrabajo debe existir implicación en el modelo tanto por parte de la persona trabajadora como por sus responsables e incluso diría que por el resto de la organización

MH: Muchas empresas que pensaban que no podían adaptar sus equipos en remoto llevan meses y meses trabajando con esta modalidad. Lo que hemos hecho este año no es teletrabajo al uso, ha sido una situación de crisis en la que el trabajo en remoto nos ha ayudado a superarla. Hemos visto que sí se puede hacer y las personas tienen la capacidad.

P: ¿Qué errores han cometido los trabajadores?

AGH: No contar con un espacio adecuado y además aislado del resto de la familia; no distinguir los tiempos de trabajo de los dedicados a otros menesteres; intentar resolver las incidencias por sí mismos provocando desconexión con el grupo; abuso de los correos electrónicos, videollamadas o grupos de whatsapp provocando una conexión constante con el trabajo.

MH: No haría hincapié en eso. Los trabajadores han hecho todo lo mejor que han podido para salvar una situación de un barco que estaba hundiéndose, había que achicar el agua, cuidar de las personas más vulnerables. El gran acierto ha sido buscar los medios técnicos, las personas se han adaptado a lo que han podido, muchos han trabajado desde la cocina de su casa, la gente ha trabajado en la silla del comedor, con pantallas más pequeñas. Han tenido que trabajar en una situación precaria. No ha habido errores de los trabajadores, sino una adaptación.

P: ¿Y las empresas, han cometido errores?

AGH: No es una medida apta para todos. Es necesario tanto tener conocimiento sobre los procesos de trabajo y sobre el uso de las herramientas como contar con el espacio adecuado y estar preparado para trabajar en la soledad del domicilio.

Las empresas se han encontrado en el teletrabajo con falta de organización, con necesidad de realizar un control excesivo o ausencia de él, falta de formación en los procesos o en materia preventiva, falta de herramientas de comunicación, de seguridad de los datos.

MH: Pienso que las empresas han hecho lo que han podido para suplir una situación compleja. Sí es verdad que hay empresas que cuando tuvimos la ilusión de que había acabado la pandemia en junio pidieron a sus trabajadores que volviesen a la empresa como en la antigua situación, sin tener en cuenta que muchos seguían con problemas, con hijos en casa o familiares dependientes y además con miedo por la situación sanitaria. Eso fue un golpe duro porque parecía que no se les reconocía a sus trabajadores todo el esfuerzo hecho.

También hay empresas que decidieron disminuir hasta un 90% sus instalaciones de oficina, sin tener en cuenta que tendrá que haber una transición y habrá que ver cuáles son las necesidades.

P: ¿Qué debemos tener en cuenta de cara al futuro?

AGH: El teletrabajo no es válido para todo tipo de trabajadores ni para todos los trabajos, debe ser voluntario por ambas partes, no se puede imponer. Y aunque permita flexibilidad, es conveniente contar con un horario de disponibilidad, especialmente cuando se trabaja en equipo.

MH: Vamos a estar en un tablero distinto. Ahora las personas tienen experiencia en remoto, y no podremos volver a la casilla de salida. El mix en remoto y presencial es absolutamente relevante y necesario. No debemos abocar a los trabajadores que tengan volver a trabajar un 100% en presencial. Va a depender del perfil de las empresas. No puede haber café para todos.

Los días que vayan a la oficina los empleados irán a socializar, a coincidir con sus colegas,  a generar relaciones fuertes. Se han acabado eso de los espacios estanco en los que cada uno viene a trabajar a lo suyo. La gente no debería ir a la oficina a trabajar con gente que está en remoto, si van es porque quieren establecer relaciones cara a  cara.

P: ¿Qué ha supuesto para nuestra mentalidad, nuestra forma de trabajar, nuestra forma de relacionarnos laboralmente la irrupción masiva del teletrabajo?

AGH: El teletrabajo ya no es sinónimo de comodidad, de no hacer nada, de que se te puede interrumpir o que puedes hacer recados, es trabajar con sus normas y tiempos.

Hemos cambiado la forma de comunicarnos. El correo electrónico o la mensajería instantánea han reemplazado al contacto directo o telefónico, las visitas a los clientes o los eventos se han transformado en sesiones de videoconferencia, las pausas del café se han trasformado en momentos de realización de tareas del hogar, en muchos casos

 También cambios en nuestra forma de alquilar o comprar un piso. Antes buscábamos la cercanía al centro de trabajo, a colegios, a la casa de familiares o amigos, a zonas comerciales, ahora los que apuesten por teletrabajar buscarán pisos que cuenten con una habitación adicional para poder dedicarla al trabajo de continuo o al menos se preocuparán por la distribución para poder encontrar un espacio para ello.

MH: También hemos visto que el trabajo en presencial tenía algunas ventajas que quizá no apreciábamos tanto: esas relaciones sociales, de amistad que generábamos. Ese espacio en el que genero relaciones profesionales, intercambio conocimientos que los hago cara a cara. y hemos aprendido a valorar que también es fantástico hacerlo desde la distancia, con el ahorro de tiempo y dinero que supone. También socialmente hay que aprender a trabajar en remoto: no es algo que sepamos hacer, tenemos que aprender a gestionar esas fronteras psicológicas, esas fronteras físicias, aprender a autogestinarnos. Nos queda un camino por recorrer.

P: Se nos ha dicho a lo largo de 2020 que el teletrabajo ha llegado para quedarse. ¿Sigue vigente esta afirmación?

AGH: Creo que sí pero no para todos ni en todos los tiempos. Probablemente se establezcan fórmulas mixtas que combinen trabajo presencial con trabajo en el domicilio.

MH: Sí, ha llegado para quedarse, el teletrabajo no siempre significa trabajar desde el hogar, significa trabajar desde un lugar alternativo al lugar central. Tiene que seguir habiendo un lugar central, que aglutine, como la casa de familia.

Hay facilitar el trabajo en remoto, una posibilidad será el hogar, pero también hay espacios de coworking u oficinas satélite que  permitan generar relaciones.

La gente podrá irse a vivir a lugar más remotos de las oficinas centrales y esto hará que pueda haber una distribución de la población más que no tengamos ciudades tan aglomeradas, tan contaminadas y  por tanto la gente podrá vivir en lugar más saludables para ellos y sus familiares.