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Los mejores momentos Pence-Harris: del debate más bronco al más anodino

  • Pence se centró en señalar a China como el supervillano causante de todos los males del país

Ni siquiera la posibilidad de que el vicepresidente Pence pueda llegar a sustituir en algún momento a Donald Trump, actualmente enfermo con Covid, consiguió anoche dar emoción a un debate que estuvo marcado por el control de las formas más que por el contenido del discurso de los participantes. Con las respuestas preparadas y sin contestar a muchas de las preguntas que realizó la moderadora Susan Page, el encuentro fue de un tema a otro sin que la candidata demócrata Harris ni su oponente llegaran a profundizar en ninguno de ellos.

El debate empezó con la misma corrección con la que la que acabó, con una distancia de cuatro metros establecido desde el principio entre los dos candidatos y la moderadora, y con la sensación de que, de nuevo, todo queda abierto hasta el día de las elecciones o, por lo menos, hasta el próximo encuentro. Aunque este, que debería realizarse dentro de siete días, aún está en el aire por el positivo en coronavirus de Trump y los reparos que ha mostrado Biden al respecto.

Demasiadas incógnitas a solo 26 de días de las elecciones que no han quedado despejadas en una noche en la que lo más comentado fue la frase “Estoy hablando” que repitió Kamala Harris cada vez que Pence la interrumpía y la anécdota que inundó las redes sociales con la foto de una mosca que permaneció durante unos minutos en la cabeza del vicepresidente. Incluso Joe Biden publicó un tuit bromeando al respecto.

Covid y China

A las 21h empezó de forma puntual la retransmisión televisiva del debate vicepresidencial, desde la Universidad de Utah, en la ciudad de Slat Lake City, que tuvo como ejes principales la pandemia, el racismo, la economía, el cambio climático, el aborto, el liderazgo y la guerra comercial con China, entre otros.

Con unas pantallas transparentes solicitadas por los demócratas para garantizar la protección del coronavirus, Pence empezó el debate defendiendo la gestión de su administración contra el covid señalando que Trump hizo lo que estuvo en su mano para combatirlo. Harris le contestó señalado que dicha gestión había sido el “mayor fracaso” del actual gobierno al respecto.

Mientras la senadora siguió haciendo de la pandemia su caballo de batalla, Pence se centró en señalar a China como el supervillano causante de todos los males del país y relacionarla con los demócratas. “Biden ha sido un animador de la China comunista en este tiempo”, dijo sobre el candidato presidencial, al tiempo que hablaba del virus y las desgracias económicas de los Estados Unidos por culpa del país asiático.

Harris, que empezó más nerviosa que Pence, pasó del Covid al racismo mientras Trump lanzaba sus dardos contra ella desde Twitter. Es una “máquina de despropósitos”, publicó como inicio de un buen número de tuits que mostraban su seguimiento del debate.

Impuestos y aborto

Por su parte, Harris destacó varias veces que “Joe Biden no va a aumentar los impuestos a personas que ganen menos de 400.000 dólares”, dijo en respuesta a su oponente, que acusó a los demócratas de querer subir las tasas si llegaban al poder. Y atacó a los republicanos aludiendo a la diferencia entre ambos partidos diciendo que “Trump mide la solidez económica a partir de cómo le va a los ricos, por eso aprobó un proyecto que beneficia a las corporaciones más grandes de Estados Unidos, que han llevado a un déficit de 2 billones de dólares al país”.

El debate se volvió más duro con el tema del aborto, momento en el que ambos candidatos aprovecharon para dirigir los mensajes a sus respectivos grupos de votación, el colectivo religoso provida, en el caso del republicano y las mujeres por parte de los demócratas. “Yo soy provida y no me disculpo por ello. Seguiremos defendiendo el derecho a la vida”, declaró Pence. “Yo siempre lucharé a favor de que la mujer decida sobre su cuerpo, ni Trump ni Biden lo harán”, dijo Harris.

Tras pasar de puntillas por temas como la justicia racial, el cambio climático o incluso la política sanitaria, el debate acabó centrado en las elecciones, sobre las que la senadora, haciendo una llamada a los valores y el voto, dijo: “Joe y yo devolveremos la integridad y la democracia a la Casa Blanca. Voten”. Pence, que tuvo el último turno de palabra, cerró apostillando: ”Vamos a ganar las elecciones porque tenemos el respaldo de los estadounidenses”. Un flojo final para un debate que no pasará a la historia.