Se va cerrando el grifo energético ruso: de la tranquilidad neerlandesa al miedo al “Armagedón” austriaco


La UE pone sanciones y limita compras energéticas a Rusia por su ilegal guerra contra Ucrania.
Rusia responde cerrando el grifo del gas a varios países de la Unión.
Los 27 llevan seis paquetes sancionadores contra Moscú. El último incluye un embargo “parcial” al petróleo, lo que obliga a mirar a África y Oriente Medio en busca de alternativas.
El martes, la compañía energética neerlandesa GasTerra cesaba de recibir gas natural ruso. La empresa anunciaba ese día que no iba a cumplir las condiciones del decreto que emitía el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el pasado 31 marzo.
En dicho documento se establecía que el gas ruso debía pagarse en rublos a través de un mecanismo que implicaba al banco de Gazprom, el gigante grupo energético de Rusia. Ese mecanismo, según ha explicado a NIUS Rafael Loss, analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), un think tank europeísta, constituye una “tentativa de hacer que los países occidentales violen el sistema de sanciones impuesto contra Rusia”.
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No adaptarse a las condiciones que impone ese decreto de Putin es justamente lo que han decidido en GasTerra. En la empresa han pedido a Gazprom que “respete lo acordado contractualmente sobre la estructura de pago y las obligaciones de suministro, pero ha sido en vano”, según se lee en un comunicado de la compañía.
La firma neerlandesa quería mantenerse fiel a lo establecido en los contratos firmados con la compañía rusa y según los cuales los pagos se hacían en euros o dólares. Así – y esto es lo que quiere evitar Putin – Rusia recibía un dinero que iba a parar a unas reservas de dividas bloqueadas por las sanciones internacionales.
Con GasTerra negándose a pagar en rublos y Gazprom sin intención de suministrar gas si no es del modo en que desea Putin, el grifo de la preciada fuente de energía rusa se ha cerrado para los neerlandeses. Los Países Bajos se convierten así en otra nación europea que integra la lista de miembros de la UE sin acceso al gas natural ruso.
También forman parte de esa creciente lista Bulgaria, Polonia y Finlandia además de Dinamarca, el otro país afectado esta semana por la negativa de la empresa energética danesa Ørsted a pagar en rublos a Gazprom. Neerlandeses y daneses han reaccionado con relativa calma al cierre del grifo gasístico ruso.
Países Bajos y Dinamarca, con planes frente al cierre del grifo del gas ruso
Tanto es así que, en La Haya, el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, dejaba claro esta semana en la cita del Consejo Europeo que no iban a recurrir a la explotación del yacimiento de Groningen para compensar la falta de gas procedente de Rusia.
Su ministro de Energía, Rob Jetten, manifestaba la comprensión del Ejecutivo neerlandés respecto a la decisión de GasTerra ante los cambios “unilaterales” del proveedor ruso. Además, afirmaba con tono tranquilizador: “esta decisión no tiene consecuencias para el suministro físico de gas a los hogares holandeses”.
Het kabinet heeft begrip voor het besluit van @GasTerraNL om niet akkoord te gaan met de eenzijdige opgelegde betalingsvoorwaarde van Gazprom. Dit besluit heeft geen gevolgen voor de fysieke levering van gas aan Nederlandse huishoudens.
— Ministerie van Economische Zaken en Klimaat (@MinisterieEZK) 30 de mayo de 2022
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No menos de 6.000 millones de metros cúbicos de gas ruso al año venían consumiendo Los Países Bajos. Es un 15% del total del gas que consumen los neerlandeses. Prescindir de ese gas era un escenario al que Rutte y compañía ya se habían preparado, por eso figuraba en sus planes ser completamente independiente del gas ruso a finales de año. Esto, a base, entre otras cosas, de rellenar las reservas de gas neerlandesas de aquí al próximo invierno.
También hay planes así en Dinamarca, aunque allí reina una sensación de mayor preocupación en las autoridades. Este país nórdico presenta hasta este miércoles en su mix energético un 25% de gas ruso.
En el actual contexto geopolítico, ese gas no podía llegar a cualquier precio en rublos. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha llamado “chantaje inaceptable” a los cambios impuestos por el decreto de Putin. Kristoffer Böttzauw, responsable de la Agencia Danesa de Energía, ha dicho que su país aún “tiene gas y que los consumidores pueden ser abastecidos”. Él está al frente de los “planes existentes por si la situación empeora”, de acuerdo con unas declaraciones recogidas por la agencia Associated Press.
Alemania, Austria y el gas ruso, una preocupación mayor
Con especial preocupación se mira desde Berlín y Viena el cierre del gas ruso en Dinamarca y Los Países Bajos. En Alemania, país que tiene al ministro de Energía y vicecanciller Robert Habeck trabajando contrarreloj desde que comenzó la invasión contra Ucrania en busca de alternativas a ese hidrocarburo, saben de la importancia de dicha fuente de energía para la economía y los hogares germanos.
En las élites alemanas reina un consenso según el cual Alemania, pese a la guerra de Rusia contra Ucrania, no debe asumir desde ya todas las responsabilidades por su dependencia del gas ruso.
— NIUS (@NiusDiario) 28 de abril de 2022
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Por eso, una de las líneas de trabajo de Habeck también es la preparación de su país frente a un eventual cierre del grifo del gas ruso. Antes de la guerra, algo más del 50% del gas que exportaba Alemania procedía de Rusia. Semanas después del inicio de la ilegal guerra rusa, ese porcentaje se redujo al 35%. A mediados de mayo, Habeck decía que Alemania estaba preparada para hacer frente a un cierre del grifo ruso. La situación que afecta ahora a Los Países Bajos y Dinamarca parece que no ha pillado a nadie desprevenido en Berlín.
Entre otras cosas, porque desde mediados de mayo también había dejado de recibir gas ruso Gazrpom Germania, filial alemana de Gazprom de cuyo control han pasado a ser responsable las autoridades alemanas. El interés de Habeck y el canciller Olaf Scholz en controlar dicha firma viene, entre otras cosas, por el hecho de que esa empresa tiene en suelo alemán la mayor infraestructura para almacenar gas.
La idea del Gobierno alemán es que esas infraestructuras, de cara al próximo invierno, se llenen al 90% tal y como fija la nueva ley germana que regula el almacenamiento de fuentes de energía como el gas. Se estima que el porcentaje de las reservas de gas alemanas estaban al 48% este miércoles. El porcentaje, según las cuentas del semanario Der Spiegel, era del 39% a principios de mayo.
“Armagedón” en Austria por culpa del gas ruso
La dependencia alemana del gas ruso sigue siendo muy alta. Eso explica que al embargo contra ese hidrocarburo se haya dicho 'no' desde Berlín al resto de Europa en varias ocasiones. En esa misma negativa están instalados en Viena.
Allí el canciller austriaco, Karl Nehammer, también apela al mantenimiento de la “paz social” para seguir comprando gas a Rusia. Según las cuentas del portal de estadística alemán Statista, hasta el 64% del gas que importa Austria procede de Rusia.
Un embargo contra ese hidrocarburo es algo en lo que Nehammer no quiere ni pensar. “En el próximo paquete de medidas no habrá lugar al embargo al gas”, se ha escuchado a Nehammer decir esta semana en Bruselas, cuando la UE imponía un embargo "parcial" al petróleo ruso que ahora obliga a mirar, fundamentalmente a Oriente Medio y a África para encontrar alternativas al crudo ruso.
Nehammer no se plantea ese escenario sin gas ruso porque, según han avisado, por ejemplo, en la Cámara Federal de Economía de Austria (WKO por sus siglas alemanas), el embargo al gas traería consigo un “armagedón económico”. Los términos son de Harald Mahrer, responsable de la WKO.
Puede que Mahrer no se equivoque, pero Nehammer lo haría si confía, como parece, en que su país puede seguir recibiendo gas como si no hubiera guerra en Ucrania.