Alemania “eterniza” el "intercambio circular" de armas pesadas entre el este de Europa y Ucrania


El Gobierno de Olaf Scholz ha prometido y anunciado que enviará material militar equivalente a los países del este de Europa que ya han enviado ingentes cantidades de armas pesadas a Ucrania.
Aún no ha tenido lugar ninguno de esos “intercambios circulares”. La demora cuesta nuevas críticas internacionales a Alemania.
“Muy rápido”, así decía la ministra de Defensa del canciller Olaf Scholz, la también socialdemócrata Christine Lambrecht, que se iban a producir los Rigtausch o sea los “intercambios circulares” de armamento pesado entre Alemania y los países del este europeo que han apoyado a Ucrania.
Naciones como Polonia, Chequia o Eslovenia se han volcado en su apoyo militar contra la ilegal invasión de Rusia contra Ucrania. Ese esfuerzo, según se establecía en el Parlamento alemán el pasado mes de abril, iba a ser compensado por Scholz y compañía con material militar equivalente procedente de Alemania, un material más avanzado tecnológicamente. Pero por muy rápido que Lambrecht diga que van esos “intercambios circulares” aún no se ha producido ninguno.
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“Muchas palabras, pero ningún Ringtausch”, se leía esta semana en las páginas del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, donde se echaba la vista atrás hasta el pasado 21 de abril para recoger las prometedoras palabras de Lambrecht. “Estamos dialogando, y esto va muy rápido”, decía Lambrecht ese día a cuenta de las operaciones de “intercambio circular” entre Alemania y los países del este europeo que han donado esas tan necesitadas armas pesadas que tiene que desplegar Ucrania en la actual fase de la guerra.
Berlin wollte der Ukraine mit einem Ringtausch-Verfahren helfen. Schnell sollte es gehen. Doch bislang ist nichts daraus geworden. Von @petercarstens https://t.co/tlrxkVVk7v
— FAZ Politik (@FAZ_Politik) 20 de julio de 2022
“Cuando entre la Cancillería Federal y el Ministerio de Defensa se habló de hacer esos intercambios, el pasado mes de marzo, tenían todo el sentido. Ucrania había superado la primera embestida de Rusia, el conflicto se había desplazado al este y necesitaba otro tipo de armamento al que habían venido recibiendo, a saber, lanzamisiles ligeros anti-tanque y munición. Además, dado que los ucranianos habían estado defendiéndose con material militar de origen soviético, recibir ese material de otros países del este europeo, ya fueran tanques o blindados de otro estilo, tenía todo el sentido”, explica a NIUS Rafael Loss, experto en cuestiones de seguridad y defensa del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés), un think tank europeísta.
“Pero ahora mismo ninguno de esos intercambios de sustitución de material de los países del este enviado a Ucrania por material procedente de Alemania ha tenido lugar y esto ha causado una gran decepción en los países del este europeo”, abunda Loss. A su entender, esta situación erosiona aún más la “credibilidad” de Alemania entre los aliados de la OTAN, “una credibilidad que ya se había visto mermada por las decisiones políticas de los últimos años”. Alude este experto, en último término, a cómo la defensa ha sido un ámbito político olvidado en las últimas décadas en Alemania.
Por lo pronto, en lo que respecta a envíos de armamento pesado a Ucrania, Alemania ha enviado diez piezas de artillería autopropulsadas, los llamados Panzerhaubitze 2000, sistemas Gepard, destinados a la defensa anti-aérea, y varios lanzamisiles Mars II, según trascendía este martes. El país de Scholz también ha prometido sistemas Iris-T, también para la protección del espacio aéreo pero que aún no han llegado a suelo ucraniano.
Las que sí han llegado ya a Ucrania son los numerosos tanques y sistemas de artillería, entre otros, que han enviado países del este europeo, como Polonia. Este país del este europeo, coherente con el destacado papel que le ha tocado por su proximidad con Ucrania, ha llegado a enviar a estas alturas, según las cuentas del diario berlinés Der Tagesspiegel, cerca de 300 tanques modelo T-72. Son equipos de fabricación soviética que el Ejército ucraniano puede utilizar sin mayor complicación.
Polonia pudo comprar tanques alemanes Leopard, pero eligió los estadounidenses Abrams
El "intercambio circular" que había propuesto desde Berlín a Varsovia preveía el paulatino envío de apenas una veintena de tanques alemanes modelo Leopard. No extraña que el presidente polaco, Andrzej Duda, haya dado cuenta de su “decepción” a cuenta de la oferta alemana. “No han cumplido con su promesa. Estamos muy decepcionados por esto”, según decía en mayo Duda.
"Hemos facilitado a Ucrania un gran número de tanques, hemos debilitado nuestro propio potencial militar y hemos agotado nuestros propios suministros militares”, señalaba el jefe de Estado polaco en su última visita al Foro Económico de Davos, en una entrevista con el canal de televisión del diario alemán Welt.
Resultado de esa decepción es que Polonia haya terminado firmando un acuerdo valorado en 6.000 millones de euros por los que percibirá 250 tanques estadounidenses modelo Abrams que podrían empezar a llegar a suelo polaco a partir de este mismo año, según recogía a mediados de este mes la publicación militar de Estados Unidos Stars and Stripes. El "intercambio circular" que Scholz y compañía habían propuesto al país de Duda implicaba, de acuerdo con las explicaciones que ha dado el Der Tagesspiegel, que Alemania empezaría a mandar sus Leopard a suelo polaco a partir de abril de 2023.
“El 'intercambio circular' con Polonia está fracasando”
Con esos términos, y habiéndose decidido Polonia por los Abrams en lugar de de los Leopard, los hay que concluyen con la certidumbre de quien sabe tener razón que el “'intercambio circular' con Polonia está fracasando”. Así lo ha dejado dicho Roderich Kiesewetter, político y diputado experto en cuestiones de defensa de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el principal partido de la oposición en el Bundestag.
Mehrmals hat #Bundesregierung dem #Parlament verkündet, daß "Ringtausch"-Deals u.a. mit #Polen zeitnah abgeschlossen sind + in "den nächsten Wochen" umgesetzt werden. Leider verspielt #Deutschland hier sämtliches Vertrauen. Der Ringtausch mit Polen ist am Scheitern 1/
— Roderich Kiesewetter🇪🇺🇩🇪🇺🇳🇺🇦 (@RKiesewetter) 19 de julio de 2022
A Scholz y a Lambrecht, la crítica no sólo les llega de la oposición. En su propia coalición con Los Verdes y los liberales del FDP hay voces críticas. Una de ellas es la del también experto en cuestiones de defensa de los liberales Marcus Faber. Él ha dejado la Comisión de Defensa del Bundestag en acto de protesta por cómo se está lidiando con esos intercambios de armas que no llegan a producirse.
Faber es de los que entienden que las palabras de “cambió histórico” que obliga a operar la invasión de Rusia contra Ucrania a las que se refiere Scholz una y otra vez han de estar seguidas de “actos”. “Alemania puede hacer mas para poner en marcha el cambio histórico”, según Faber. A su entender, es una cuestión de “credibilidad”.
¿Inercia burocrática, cínica procrastinación?
Con esa credibilidad de Alemania parece estar jugando Scholz un día sí y otro también. También pasaron meses desde que empezó la invasión hasta que Alemania se comprometió a ceder armas pesadas a Ucrania hasta que esos sistemas – sólo los Panzerhaubitze 2000 – comenzaron a usarse contra las fuerzas invasoras rusas. Sólo la presión, interna e internacional, parecieron mover a Alemania en la cuestión de los envíos de armas pesadas.
A cuenta de los retrasos en realizar los “intercambios circulares”, el diario británico The Guardian se ha referido en términos muy críticos a la gestión de Scholz. “Es difícil saber si el hecho de no haberlo conseguido [“el intercambio circular”, ndlr.] se debe a la inercia burocrática, a una cínica procrastinación o a un reflejo del estado de agotamiento de las fuerzas armadas alemanas”, ha podido leerse en dicho periódico.
Cierto es que las fuerzas armadas alemanas se encuentra en fase de rearme tras décadas de una política de defensa que ha dejado al Ejército “desnudo” ante desafíos como los que plantea la hostilidad internacional rusa, según reconocen desde el propio ámbito castrense germano. Para vestirlo, Scholz ha sacado a delante un fondo especial de 100.000 millones de euros.
Pero no es menos cierto que Alemania alberga una de las grandes industrias de armamento del mundo y que, escuchando a sus actores, parece obvio que el país de Scholz podría hacer mucho más, sobre todo por Ucrania.