Donald Trump y Joen Biden: sin mascarillas ni mamparas de separación


El segundo y último debate tuvo menos interrupciones
Ambos candidatos estuvieron acompañados por sus familias
El segundo y último debate presidencial entre Donald Trump y su contrincante Joe Biden, se celebró de manera infinitamente más ordenada que el que presenciaron millones de personas hace 23 días, cuando se llevó a cabo el primer cara a cara de los dos aspirantes a la Casa Blanca.
Hubo debate, discusión, enfrentamiento, le pusieron garra y energía a sus discursos, pero en esta ocasión, se pudo escuchar con mucha más claridad los argumentos de cada uno.
Sin lugar a dudas, el cambio de normativa impuesto por la Comisión de Debates Presidenciales fue efectivo: los dos líderes tuvieron dos minutos ininterrumpidos para hablar al comienzo de cada bloque de 15 minutos. Para asegurar que las intervenciones procederían de manera clara y completa, el micrófono del candidato que no tenía en ese momento concedida la palabra, se silenció. El resto del tiempo, los postulantes se podían cortar el uno al otro o rebatir sus ideas, pero aun así, se desarrolló en general con respeto, y se pudieron escuchar más propuestas que en el primer caótico debate presidencial.
Esto ha facilitado que los millones de espectadores que estaban siguiendo la contienda a través de los principales canales nacionales de televisión de habla inglesa e hispana del país, pudieran seguir con mayor atención y concentración el esperado encuentro.
There is institutional racism in America.
— Joe Biden (@JoeBiden) 23 de octubre de 2020
We have to give everyone a fair shot. pic.twitter.com/rB8qzFT8rR
Sin mascarillas ni mamparas entre los candidatos
Ambos candidatos hicieron acto de presencia en el escenario previsto en la Universidad de Belmont, en Nashville (Tennessee), pasados unos minutos de las 9 de la noche (hora de la Costa Este) para comenzar inmediatamente el cara a cara moderado por la periodista afroamericana Kristen Welker, de la NBC News.
Biden hizo acto de presencia con la mascarilla puesta para guardarla enseguida en el bolsillo de su chaqueta, a diferencia del presidente, que apareció sin ella. Se saludaron de lejos y se posicionaron frente a sus respectivos atriles separados por algo más de dos metros, manteniendo la distancia social. En contra de lo previsto y comentado a lo largo de los últimos días, - y con el precedente del debate de los vicepresidentes Kamala Harris y Mike Pence-, no había mamparas de plexiglás entre ambos. La razón: los dos líderes políticos habían dado negativo a la prueba del coronavirus a la que fueron sometidos previamente.
Unos minutos antes, las familias de los candidatos tomaron asiento para acomodarse junto a las cerca de 200 personas que fueron autorizadas a presenciar en vivo y en directo el debate. Todas tuvieron que someterse igualmente al test de Covid-19 para garantizar que no estaban contagiados por la pandemia. Una pulsera prevista en la muñeca de cada uno de ellos, indicaba el resultado negativo.
La familia del presidente, esta vez sí se puso la mascarilla
Como contraste a las imágenes que protagonizaron en el primer debate presidencial, la familia Donald Trump -Melania Trump, y los hijos del presidente, Ivanka, Tiffany y Eric-, unos minutos antes de que comenzara la contienda, accedieron a la sala con mascarillas que cubrían sus rostros, y la mantuvieron durante todo el debate, bajo la advertencia de que, quien se la quitara, sería obligado a abandonar el lugar.
La Primera Dama lució un elegante vestido negro sin mangas de Christian Dior, combinado con un fino cinturón ceñido a la cintura y unos altos zapatos de tacón negro. La mujer del ex vicepresidente Biden, Jill Biden, escogió un alegre vestido celeste con estampado de flores.
Ivanka Trump, también se decantó por un vestido negro, y Tiffany, por conjunto de blusa beige y falda negra. Las mascarillas, al igual que la de la Primera Dama, fueron confeccionas con raso negro.
Predominó el azul, el color de la seguridad y la confianza
En el escenario convertido en estudio de televisión para la retransmisión de un debate de 90 minutos de duración, predominó el color azul: en los paneles de fondo, bajo la mirada de una gran águila que reposa sobre un escudo con la bandera estadounidense, se podía leer además una transcripción de la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776, adornado con una banda de estrellas blancas que representan los estados del país. La misma franja de estrellas dibujada en la alfombra también azul, como el color de los atriles. La iluminación daba contraste y perspectiva a una cálida puesta en escena en la que, tanto los dos protagonistas de la noche como la moderadora, también iban vestidos de azul.
Los dos candidatos diferenciaban sus estilismos en la corbata elegida, haciendo alusión al color del partido que representan. En el caso de Biden, hacía conjunto con el resto del decorado, azul. Trump, como era de esperar, se decantó por la roja.
Si bien el azul (al igual que el morado) es una tonalidad serena que provoca, según los expertos, sensación de seguridad y confianza; el rojo, pretende transmitir un mensaje de fuerza y liderazgo, especialmente si se trata de un rojo color sangre.
¿No viste el debate? Acá lo tenés resumido en cuatro minutos. #Debates2020 pic.twitter.com/ogX8cJ9fKL
— Rafael Mathus Ruiz (@rmathus) 23 de octubre de 2020
Durante los seis bloques que los que se dividió el debate, se habló del coronavirus, la seguridad nacional, la cobertura médica, la inmigración, del cambio climático, de la corrupción... A medida que fue avanzando el encuentro, el ambiente se fue caldeando provocando un acalorado debate final.
A 12 días de las elecciones, el demócrata Biden encabeza la mayoría de los sondeos nacionales y tiene una ventaja algo más estrecha en los estados electoralmente disputados que pudieran ser decisivos en la contienda. 42 millones de estadounidenses ya han ejercido su derecho al voto. Los indecisos han tenido, con este debate, la oportunidad de aclarar algunas sus ideas.
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