“Ser padre no te hace ser mejor pediatra, pero sí entender mejor ciertas cosas”: el secreto de ‘Dos pediatras en casa’


Entrevista a los autores del blog 'Dos pediatras en casa' que acaban de publicar una guía sobre salud infantil
Hablamos con Elena Blanco y Gonzalo Oñoro sobre salud infantil y otros aspectos emocionales que también influyen en ella
Desde que cumplió dos años, a mi hija le dolía la tripa demasiado a menudo. Muchas veces el dolor venía acompañado de vómitos. Recuerdo que una de las visitas a su pediatra -después del segundo ingreso- me dijo que no tenía que pedirle perdón por llevarla a consulta cuantas veces hiciera falta, ni por estar preocupada. “Un dolor de tripa recurrente en un niño puede no ser nada…pero puede serlo todo”, recuerdo que me dijo.
Con ese "todo" el pediatra no se refería solo a una causa de dolor puramente física o biológica como una apendicitis, alguna otra enfermedad grave o una intolerancia alimentaria…se refería más bien a todo el entramado emocional que puede haber detrás de un simple dolor de tripa en un niño…
De eso y de mucho más hablamos con Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, autores del blog Dos pediatras en casa. Además de médicos especialistas en pediatría, Elena y Gonzalo son matrimonio y padres de dos hijos. Acaban de publicar su primer libro: Dos pediatras en casa; una guía sobre salud infantil para salir de dudas y no desesperar (Zenith 2021).
Pregunta: Aunque el libro es una guía médica y, aunque en el prólogo insistís en que no se trata de un manual de crianza, es verdad que también ponéis luz a una parte fundamental de la salud del niño, que es todo el aspecto emocional y psicosocial que influye en ella…
Elena Blanco: Es que hay muchísimo ahí donde ahondar. Y por eso es muy importante -en la relación con el pediatra- que tengas un profesional en el que confíes, para que luego cuando nos vengan a contar un dolor de tripa -que ya te estás dando cuenta de que no hay nada porque le tocas la tripa y está bien- cuando rascas un poco más, te puedas dar cuenta de que lo que hay detrás es un trastorno emocional.
Gonzalo Oñoro: Y es que eso también es medicina…hay veces que las emociones influyen en la salud de los niños, en la parte física…y esa era una parte importante que teníamos que meter en el libro. Pero lo que no queríamos -dado que nosotros no somos psicólogos infantiles- era añadir al libro toda esa parte psicológica.
El aspecto biopsicosocial, aunque no sea lo nuestro y no podemos pautar tratamientos, está involucrado en todo lo demás (Elena Blanco, pediatra)
P: Efectivamente, en el libro solo mencionáis ese aspecto para que los padres sepan que existe, es como si dijerais a los padres: ¡ojo, que también puede haber algo emocional detrás de este dolor de tripa o de cabeza! Yo creo que es un gran paso. Cómo pediatras de atención primaria ¿veis muchos casos de este tipo?
Elena Blanco: De hecho, en nuestro país los niños son sanos por definición (…) En un centro de salud no ves tanto la enfermedad como el aspecto psicosocial de las familias: cómo hay muchas familias desestructuradas en el sentido de padres que ahora están juntos y ahora no, familias que se vuelven a hacer…y eso puedes llevarlo bien, pero lo normal es que cause algún problema emocional en los niños a cualquier edad (…) entonces, el aspecto biopsicosocial, aunque no sea lo nuestro y no podemos pautar tratamientos, está involucrado en todo lo demás. O sea, un niño que con 4 años no quiere verdura porque dice que vomita…el trabajo que hay que hacer es claro: no es un tema de vomitar…el trabajo que hay que hacer es que la madre entienda que no es un problema de sabor, de la lengua o del estómago…¿y que es lo que nos piden?: una analítica. Y no, porque eso no lo vamos a ver en ninguna analítica. Este problema, como lo tienes que abordar, es que el padre se dé cuenta de que eso es una cosa de cambiar conductas y esquemas dentro de la familia..si tú no comes verduras, él no las va a comer…
Pregunta: También hay un capítulo dedicado a la salud infantil y el uso de la tecnología ¿hasta qué punto influye?
Gonzalo Oñoro: Es importante que los padres entiendan que esto puede tener una implicación en la salud de los niños, por ejemplo en la obesidad, porque conlleva un tipo de vida más sedentaria, pero sobre todo en el neurodesarrollo. Los niños no aprenden a discernir -al usar una pantalla- que eso son dos dimensiones respecto al mundo en tres dimensiones que realmente tienen delante.
Elena Blanco: La tecnología es un aspecto que todos los pediatras tenemos en consideración y de hecho es una de las preguntas que hacemos en las revisiones de salud…si hace caca, pis, juega con niños y cuántas horas de pantalla. Porque ahí puedes identificar cosas. Si vemos un adolescente que se ha ido de peso, que nos está diciendo que no le va bien en el colegio y que no tiene buenas relaciones sociales y está todo el día jugando a la Nintendo DS o lo que sea, pues claro, podemos empezar a ver dónde está el problema y cuanto antes abordemos eso, mejor…ya si luego sí hay una adicción a la tecnología nosotros no podemos abarcarlo, pero sí podemos identificarlo.
Pregunta: Precisamente por este mundo tan tecnológico en que vivimos, los padres estamos expuestos a demasiada información sobre la salud de los niños y esa infoxicación puede traer muchas veces más preocupaciones que aclaraciones…la intención de vuestra guía sobre salud infantil…¿tiene que ver con bajar el nivel de ruido informativo que hay en el ámbito a la salud infantil?
Gonzalo Oñoro: Ahora, que hay tanta información en redes, infoxicación... lo que deberían buscar los padres son perfiles confiables, que no es difícil encontrarlos…perfiles que sean profesionales, que cuenten las fuentes de donde cogen la información y que sean entradas que estén actualizadas. Lo que decimos Elena y yo, tanto en el blog como en el libro, no creo que sea algo muy diferente a lo que digan otros pediatras. Seguramente lo que hacemos es decirlo de alguna forma en la que llega mucho más a las personas…pero vamos... que cómo se trata la fiebre o la alimentación complementaria, eso hay un documento de la Asociación Española de Pediatría que es que es así, y que no te deberías salir de ahí.
P: Unos padres bien informados son unos padres tranquilos…está claro que el 'qué' es importante, pero también influye el 'cómo': la manera en que llega esa información…¿pensáis que es esto a lo que se debe el éxito de vuestro blog?
Gonzalo Oñoro: A los dos siempre nos han dicho cuando estábamos en urgencias o en consulta: "muchas gracias por cómo lo has explicado, es la primera vez que lo entiendo y ojalá me lo hubieran explicado así en su momento". Bueno, entonces hace tres o cuatro años empezamos a barruntar el proyecto y nos dimos cuenta de que si realmente damos explicaciones tan didácticas, el hecho de dejarlas por escrito podía tener un valor. Luego también recibimos muchas consultas de nuestros familiares y amigos que son siempre las mismas…y entonces dijimos: es que a lo mejor en vez de tener que repetir por teléfono la misma explicación, pues podríamos coger la entrada del blog y decir; léelo aquí, que ya está explicado. Luego esto fue creciendo y creciendo y creciendo y la forma en que tenemos de explicar las cosas llega mucho, es cercana, y el blog creció mucho…
Elena Blanco: Por ejemplo, yo el blog lo uso con mis pacientes en la consulta...yo se lo explico y luego les digo: de todas maneras, quiero que leas esto porque está escrito por mí o por mi marido -que yo les digo que ese blog es de los dos- y digo: porque eso te va a ayudar luego a que recuerdes y refuerces todo lo que te he contado en la consulta, para que tú en casa lo puedas hacer…o sea, el blog es una cosa que usamos en la vida diaria y ahora, tenerlo en papel y que pueda llegar a mucha más gente pues es fenomenal.
En la consulta, vemos que hay padres que viven esas cosas que realmente luego no tienen importancia con una angustia increíble (Gonzalo Oñoro, pediatra)
P: Seguro que también en este estilo comunicativo tan sencillo, directo y empático, también influye el hecho de que también sois padres…
Gonzalo Oñoro: Ser padre no te hace ser mejor pediatra…o no tendría por qué. Igual que un oncólogo no tiene porqué sufrir un cáncer para poder enfrentarse a pacientes con cáncer. Pero sí que es verdad que te hace cambiar un poco el punto de visa, porque nosotros antes de ser padres estábamos en urgencias y a lo mejor te decía un padre: es que lleva con fiebre tres días y no le baja y estoy súper preocupado. Y tú le decías: “su hijo lo que tiene es unas anginas que se van a acabar curando” y ya... Entonces acababas tu guardia y te ibas a casa y ese día se te olvidaba. Pero claro, cuando ahora llegas a casa y es tu hijo el que tiene anginas y te despiertas a las tres de la mañana con fiebre…eso te hace cambiar un poco la perspectiva y entiendes un poco mejor por qué te plantean esas dudas que tienen muchos padres.
Elena Blanco: Luego están también las circunstancias entorno a eso…que no solo es la enfermedad, sino que no tienen con quien dejar al niño por la mañana o lo que sea….entonces, antes yo me preguntaba: ¿pero por qué vienen a esta hora?, pero claro, dices, es que seguramente tienen un motivo que lo explica (...) es verdad que a lo mejor podemos empatizar un poco más. Pero la pediatría que yo hago es exactamente la misma de antes. Sigo estudiando y actualizándome de la misma forma, pero es verdad que a lo mejor la forma que tienes abordar la preocupación de un padre es un poco distinta.
P: Siempre he pensado que un padre que también es pediatra vive mucho más tranquilo…¿es este un poco el propósito final de vuestro libro?
Gonzalo Oñoro: Realmente creo que una de las ventajas que tenemos como pediatras es que las enfermedades banales de nuestros hijos las vivimos con mucha más tranquilidad de lo que lo viven otros padres que no son pediatras…cuando nuestros hijos tienen fiebre pues es que muchas veces ni les miramos los oídos ni los auscultamos ni nada. Pero es que nosotros, en la consulta, vemos que hay padres que viven esas cosas que realmente luego no tienen importancia con una angustia increíble…y claro, si estás cada cierto tiempo muy preocupado con este tipo de cosas que realmente no tienen importancia, luego no te vas a poder dedicar a lo que realmente es importante, que es acompañar a tu hijo en su desarrollo, maduración y crecimiento personal.