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Una molécula del café, identificada como la 'desencadenante' de las alucinaciones olfativas de la covid

  • Científicos británicos han identificado la molécula que causa la parosmia, las alteraciones olfativas derivadas de la covid que distorsiona la percepción de los olores

  • La molécula es la 2-furanmetanotiol y está presente en el café o en las palomitas de maíz

  • El descubrimiento abre una puerta a la esperanza para aquellos afectados de covid persistente que todavía sufren parosmia u otras afectaciones en el olfato

Mavi perdió el gusto y el olfato al principio de la pandemia, cuando ni siquiera estaba claro que esos eran algunos de los síntomas principales de la covid. Y más de dos años después, todavía no los ha recuperado. Ella, además, sufre parosmia desde que tuvo el coronavirus: se trata de un trastorno olfativo que distorsiona la percepción habitual de los olores hasta el punto de no poder tolerarlos debido a lo desagradable que resultan. "Es como si todo me oliera a tabaco, la comida es como ingerir un producto químico. Lo único que no me sabía a nada en los primeros meses era el pan, así que me hacía bocadillos enormes", asegura Mavi.

Para ella, como para el resto de afectados por la pérdida o trastorno olfativo (se calcula que un 18 % de los contagiados por la covid), se abre una nueva puerta a la esperanza. Científicos británicos han identificado cuál es la molécula 'desencadenante' de la parosmia que hace que los olores agradables huelan a basura quemada o a aguas fecales. En un artículo publicado en The Guardian, los investigadores dan más detalles y apuntan a que la causante es la molécula conocida como 2-furanmetanotiol, que se encuentra en alimentos como el café o las palomitas de maíz.

La doctora Jane Parker, coautora del estudio e investigadora de la Universidad de Reading, explica que su descubrimiento es "una evidencia sólida de que no está 'todo en la cabeza', y que la sensación de asco puede estar relacionada con los compuestos en los alimentos distorsionados. El sistema nervioso central también está involucrado en la interpretación de las señales que recibe de la nariz".

Este es un punto importante, porque a las personas con covid persistente se les pone a veces en duda algunos de los síntomas que tienen y se apunta a una causa "más psicológica que física". A Mavi le ha ocurrido. Ha habido gente que le recriminaba que todo era "cuestión de cabeza", pero ella lo tiene claro. "Al principio perdí el olfato y el sabor, pero a los dos meses empezaron a llegarme malos olores, a saberme mal la comida. Cosas muy absurdas como una pechuga de pollo, que no sabe apenas, a mí me sabía a petróleo".

El compuesto clave

El café, el chocolate, la carne, la cebolla o la pasta de dientes son algunos de los alimentos desencadenantes más comunes de la parosmia. Los investigadores identificaron los aproximadamente 100 compuestos aromáticos presentes en el café, los 'capturaron' y comprobaron la reacción en pacientes con este trastorno olfativo derivado de la covid. Y encontraron que 15 compuestos eran los que desencadenaban la parosmia, siendo el principal culpable el llamado 2-furanmetanotiol. 20 de los voluntarios dijeron que tenía un olor horrible.

Según los investigadores, uno de los primeros olores que suelen identificar aquellas personas que han perdido el olfato es ese compuesto, el 2-furanmetanotiol. Pero "el cerebro parece que lo está clasificando mal". Por eso, un olor que en principio suele ser placentero, se convierte en algo muy desagradable para los afectados por este trastorno. Ahora hay que comprender por qué ocurre esto. "Todavía tenemos un largo camino por recorrer para entender bien esta afección, pero esta investigación es la primera en acercarse al mecanismo", asegura Simon Gane, uno de los investigadores del estudio.

¿Qué otras afectaciones olfativas deja la covid?

El coronavirus provoca en los contagiados, respecto al olfato, varios efectos:

  • Hiposmia, pérdida parcial del olfato. Estos pacientes huelen menos que antes, pero siguen notando con cierta intensidad el olor, o algunos olores si y otros no. A ellos va especialmente orientada la rehabilitación olfativa.
  • Parosmia, gente que percibe los olores diferentes. Tiene dos tratamientos: neurológicamente se pueden administrar fármacos que bloquean determinados receptores, y también se puede trabajar estimulando el olor de lo que se ha distorsionado. Por ejemplo: si alguien huele el limón de otra forma a como le olía antes de tener covid, se le pide que huela limón a diario y se concentre en recordar cómo lo notaba antes de la infección.
  • Anosmia total. Se suele producir como defensa del cerebro ante el virus: éste detecta que el organismo está siendo atacado a través de las células del olfato, y destruye todas esas células. "Estos pacientes no puede hacer rehabilitación, porque las neuronas del olfato quedan totalmente destruidas. Pero hay que tranquilizar: solamente hay descritos cinco casos así en todo el mundo", explica Porta.