Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros con fines analíticos y para mostrarte publicidad personalizada (recopilan datos sobre tus gustos y perfil).

Si continúas navegando por el sitio, estás aceptando su uso.

Puedes rechazar la utilización de cookies u obtener más información al respecto en nuestra Política de Cookies

A través de cualquiera de las páginas webs del Grupo tiene la opción de personalizar las cookies tal y como desee.

Los datos del ensayo de la vacuna de AstraZeneca confirman el 90% de eficacia con una dosis menor

  • Los datos completos del estudio, publicados en 'The Lancet', confirman que tiene un 90% de eficacia con una primera dosis menor

  • Es la primera investigación de una vacuna contra el coronavirus que se publica en una revista científica

Los resultados del ensayo de la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca y la Universidad de Oxford se han convertido en los primeros publicados en una revista científica. Los datos, recogidos en 'The Lancet', confirman que lo que adelantó la compañía hace unas semanas: la profilaxis tiene un 90% de eficacia cuando se aplica media dosis inicial seguida de una entera; un 62% cuando ambas son enteras; un 70% de media, juntando ambos procedimientos.

Las de Moderna o Pfizer, que tienen algunas de las vacunas más adelantadas, todavía no han publicado sus resultados en una revista científica. Los resultados, aunque más satisfactorios de los que se pensaba al inicio de la pandemia, pueden suponer un dilema para los organismos reguladores. De hecho, el de cada país o región podría dar un veredicto diferente sobre si dar lo no a luz verde al fármaco.

Eficacia dispar dependiendo de la dosis

Los dos regímenes de dispensación parten de un error, que finalmente ha derivado en una serendipia. Después de inocular la primera dosis a los voluntarios, los investigadores constataron que no tenían los efectos secundarios esperados. Más tarde hallaron que habían subestimado la dosis inicial, habiendo inoculado menos cantidad.

Sin embargo siguieron adelante con ese grupo, al que administraron una entera en la segunda inoculación. Precisamente en este grupo es en el que la vacuna ha demostrado ser eficaz en un 90%.  

El grupo que recibió media dosis al principio reportó una eficacia de la vacuna del 90%

Los investigadores aun no tienen claro por qué con menos dosis se logra más eficacia. Según explicó el vacunólogo Carlos Rodrigo, poner más cantidad no significa que se vaya a conseguir una respuesta inmunitaria mejor, aunque no es lo habitual. 

Dudas sobre los resultados

Aunque las noticias no son malas, tampoco son claras y concisas. "El mensaje básico es: la eficacia general es del 70%, pero con una descripción clara de su incertidumbre", apunta a Reuters Stephen Evans, profesor de farmacoepidemiología en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. "La incertidumbre estadística implica que la eficacia podría oscilar entre 55% y el 80%", añade. 

Por su parte, el profesor Andrew Pollard, investigador jefe del ensayo, ha admitido que los diferentes resultados de los dos regímenes de dosificación complican la aprobación de la vacuna. De hecho, el estudio publicado en The Lancet asume que deberá investigarse a conciencia estas disparidades, a medida que haya más datos accesibles. Aunque no se ha confirmado si realizarán nuevos estudios.

Los diferentes resultados de los dos regímenes de dosificación complican la aprobación de la vacuna

Asimismo, Mene Pangalos, jefe de investigación no-oncológica de AstraZeneca, apuntó a que la FDA estadounidense esperaría a aprobar la vacuna tras ver los resultados de un estudio que está en marcha en EE. UU. A estas dudas provocadas por la escasez de datos en los rangos de edad más altos, los que la enfermedad tiende a afectar en mayor medida.

A pesar de estos claroscuros es una de las candidatas más esperadas, porque es más barata y fácil de fabricar y puede almacenarse, transportarse y manejarse con una refrigeración normal. La vacuna de Oxford, además, no utiliza la tecnología de ARN mensajero como sus dos rivales. Está basada en un virus del resfriado común, procedente del chimpancé, modificado genéticamente para asemejarse al SARS-CoV-2. Al inocularlo, las células del organismo lo identifican, asociándolo con la proteína spike del coronavirus, y generan anticuerpos para atacarlo.