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Un robot submarino buscará a partir del lunes a las niñas desaparecidas en Tenerife

  • Puede operar a una profundidad de hasta 2.000 metros y subir y bajar las veces que sea necesario

  • Cuenta con una cámara y un sistema de iluminación que permite comprobar si es lo que están buscando

  • Su empleo ha sido autorizado después de que la Guardia Civil presentara al juzgado un informe argumentando sus razones a partir de los indicios recabados

Un buque del Instituto Español de Oceanografía llegará el próximo lunes a Tenerife para ayudar en la búsqueda de las dos menores desaparecidas, Olivia de seis años y su hermana Anna de uno. A bordo trasportará un robot submarino con el que empezarán a rastrear el fondo del océano para tratar de localizar los cuerpos de las menores y de su padre, Tomás Gimeno, que según una de las líneas de investigación podría haberse suicidado después de quitarles la vida a sus hijas. 

Este robot llamado Liropus puede operar a una profundidad de hasta 2.000 metros. Pesa media tonelada, va propulsado por seis motores, posee un sistema de iluminación de 17.000 lumens y costó 1,5 millones de euros. 

Además tiene unos brazos articulados y puede subir y bajar del agua tantas veces como sea necesario. Algo que no pueden hacer los buceadores del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS): una persona que se sumerge a 40 metros de profundidad puede hacer tres o cuatro bajadas al día como mucho, debido a la descomprensión que sufre el cuerpo humano. 

Este aparato se controla desde el barco, con un cable umbilical. Primero se hace un barrido con un sónar y si detecta cualquier anomalía lanza una señal que indica las coordenadas exactas. Este robot sabe interpretarlas y acude directamente al punto que le marca. Lleva incorporada una cámara que permite comprobar si es lo que se está buscando.  

Búsqueda en el mar

Los investigadores centran la búsqueda en el mar y estudian las corrientes a partir del último punto en el que se detecta la señal del teléfono de Gimeno -que no ha sido encontrado- y del lugar en el que hallaron su barca, después de pasar 15 horas sin control.

Ahora rastrean por cuadrículas sobre todo el sur y el este de la isla. Esta semana presentaron un informe a la titular del juzgado de Instrucción número 3 de Güímar solicitando autorización para emplear este robot, en el que argumentaban sus razones a partir de los indicios recabados. Así podrán inspeccionar el fondo marino, una superficie muy irregular de origen volcánico, lleno de grietas y cavidades. 

Una medida que ya adelantó María Gámez, la Directora de la Guardia Civil esta semana después de reunirse con los agentes que participan en el operativo desde que el pasado 27 de abril la madre de las pequeñas acudiera al cuartel de Candelaria para presentar una denuncia por una posible sustracción parental.

También continúan buscando por el aire, con helicópteros y avionetas. Y por tierra. Esta semana guías caninos han viajado con perros desde Madrid para inspeccionar la casa, la barca y el coche de Gimeno. 

El hombre había ido a recoger a Olivia al colegio y debía retornar a las pequeñas a su madre esta misma noche. No lo hizo pero la pareja habló varias veces por teléfono. Tomás llegó a decirle a Beatriz que no volvería a ver a las niñas. Las cámaras de seguridad de la Marina de Santa Cruz le grabaron bajando seis bultos de su coche y cargándolos en su lancha. Dos horas después efectivos del Servicio Marítimo la inspeccionaron sin encontrar nada.